Humilde homenaje de esta República Independiente de Aguilar de Campoo a Miguel Delibes que a mediados de los 70 nos honró con su presencia, pero no dando conferencias o recogiendo reconocimientos, sino como mejor podía hacer, viviendo nuestra tierra y nuestros ríos.
Aficionado como era a la pesca conocía bien las bondades del Pisuerga para disfrutar de esta afición (y mucho más en aquellos tiempos). Así, estuvo pescando en Mave según relata él mismo en una de las obras más reveladoras de su personalidad: Un año de mi vida (1979).
Un año de mi vida es un diario pero es algo más que eso. Lejos de reunir una retahíla de acontecimientos y experiencias concatenadas, es un texto que canaliza la brillante percepción del mundo de Delibes a traves de sus propias experiencias. Es el Delibes reflexivo que de cada situación que le acontece obtiene un poco más de sabiduría que nos transmite con su lectura.
Lo que le sucede a Delibes en Mave podría ser a ojos de cualquiera una anécdota más, pero en él toma un carácter de verdad revelada.
La anécdota no tiene desperdicio y así lo contaba Delibes…
“Ayer tarde me atacó un gallo, cuando pescaba truchas en Mave en el Pisuerga”*.
Ya ve usted, un gallo atacando a Don Miguel a orillas del Pisuerga. ¡Qué situación! Quizás graciosa, seguro que violenta y molesta pero, en definitiva, algo tan convencional para el medio rural, que no produciría mucho más que un par de risotadas a cualquiera que lo viviese o escuchase. Pero quien lo narra no es cualquiera, es Miguel Delibes y semejante hecho manifiesta una importancia que de otro modo sería ignorada:
“Al hacerlo, las gallinas huyeron, como corresponde, pero el gallo me hizo cara y cuando menos lo esperaba se arrojó aleteando sobre mí y me dio un trompazo en el pecho con los espolones (…) en cuanto le di la espalda volvió a arrojarse sobre mí picoteándome el trasero. Al alejarme, se encaramó en las bardas y lanzó un quiquiriquí triunfal”*.
Y concluye el pasaje explicando su peripecia en otro pueblo, Avellanosa de Burgos, donde le aseguran que los gallos son igual que los hombres:
“La verdad es que yo había oído hablar de la agresividad de los gallos en defensa de su cuartel, pero nunca había vivido la experiencia”*.
*Un año de mi vida, de Miguel Delibes. Día 7 de agosto, página 23. Ed. Destino, Barcelona, 1979; 2ª edición, 1986;
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